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Boletín técnico de INDISA S.A.

   Medellín, 15 de agosto de 2008 No. 62

 

China, gran protagonista del siglo XXI (1 de 2)

Autor: Pablo Echavarria Toro
Ex Embajador de Colombia en la Republica Popular China
Director del Centro de Estudios Asia Pacífico de la universidad EAFIT
 

“Cuando China despierte, el mundo temblará”, es una frase que se atribuye a Napoleón. Pues bien, China ya despertó, y ante este hecho sería mucho mejor decir que el mundo  se acomodará, que es precisamente lo que está sucediendo en la actualidad, pues el gigante asiático trastornó el equilibrio mundial.
Este artículo fue escrito en el año 2004.

Cabe recordar que durante la primera parte del siglo XV, en plena dinastía Ming, China era sobradamente la nación más adelantada del mundo, que había inventado la brújula, la imprenta, el papel y la pólvora, para no mencionar sino los llamados grandes inventos, y que tenía además la flota marítima más moderna del planeta. Una flota, la llamada “Flota del Tesoro”, que entre los años 1403 y 1431,efectuó siete ambiciosas expediciones marítimas al mando del almirante Zheng He, quien al frente de una escuadra de 63 embarcaciones, con más de 25.000 hombres visitó cerca de 30 países llegando a tierras tan lejanas como Somalia en la costa oriental de Africa, y probablemente aún más lejos, pues como lo asegura Gavin Menzies en un libro recién publicado, y que ha desatado mucha controversia, la flota al mando de Zheng He, llegó a América setenta años antes que lo hiciera Colón, cruzó el estrecho de Magallanes noventa y ocho años antes que el propio Magallanes, y descubrió Australia más de trescientos años antes que el navegante James Cook.

Sin embargo, China decidió hacia 1433 cerrar sus puertas a los extranjeros a quienes denominaba “bárbaros”, y restringir todo contacto con ellos únicamente a través de Cantón (Guanzhou), provincia de Guangdong, iniciando un largo período de aislamiento del mundo exterior.

China hoy en día, gracias al proceso de reforma y apertura iniciado por Deng Xiaoping en 1978, tiende a ocupar nuevamente el papel protagónico que tuvo en el pasado, y se ha convertido en un país moderno en donde todo se diseña y se hace a escala monumental.

La apertura al exterior

Una de las políticas que puso en marcha Deng Xiaoping, tan pronto se consolidó en el poder, fue abrir la economía a la corriente internacional de mercancías y servicios, incluyendo entre estos los financieros.

A principios de los años 80 se establecieron cinco zonas económicas especiales ( ZEE ) con el fin de atraer inversión extranjera y fomentar las inversiones de riesgo compartido o “joint venture” con empresas foráneas. Inicialmente se crearon cuatro zonas; las de Shenzhen, Zhuhai y Shantou localizadas en la provincia de Guangdong, y la de Xiamen en la provincia de Fujian; posteriormente en 1984 la isla de Hainan, la de mayor extensión de todas con 34.000 km2, que está ubicada en el sur de China. Tienen ellas la característica de estar localizadas en áreas de influencia de centros financieros internacionales como las de Shenzhen y Zhuhai que limitan con Hong Kong y Macao, y la de Xiamen un puerto estratégicamente localizado para el comercio con Taiwán.

Las zonas orientan completamente sus actividades hacia el exterior y en ellas se aplican políticas económicas y sistemas de administración especiales. Los inversionistas extranjeros reciben allí un tratamiento preferencial de impuestos. El establecimiento de las zonas busca asimilar fondos del exterior, introducir técnicas y experiencias administrativas avanzadas, conocer el mercado internacional, ampliar las exportaciones, aumentar el ingreso de divisas, participar en cooperaciones tecnológicas y económicas, y fomentar el desarrollo de científicos, técnicos y economistas de nivel internacional. Quince años después de fundadas estas zonas se convirtieron en ciudades pujantes, y entre ellas, en 1995, tuvieron una participación del 19% del volumen total del comercio exterior de China que en ese año alcanzó los 280.850 millones de dólares.

En 1984 el programa continuó, abriendo al exterior 14 ciudades costeras que van desde el puerto de Dalian, en el extremo noreste del litoral chino, hasta Behai en la punta sureste del mismo.

Posteriormente en 1985 se abrieron los deltas del río de la Perla y del Yangtzé, las penínsulas de Shandong y Liaodong, la provincia de Hebei, y la región autónoma de la etnia Zhuang de Guanxi.

En 1990 se estableció la zona de Pudong, con 556 Km2 de extensión que hoy cuenta con una población permanente de 2.6 millones de habitantes, y que ha tenido un vertiginoso desarrollo, aprovechando las ventajas que ofrece la cercanía con Shanghai.

Finalmente se decidió abrir también al comercio exterior, un grupo de ciudades de frontera, todas las capitales de provincia y regiones autónomas, y en algunas ciudades grandes y pequeñas se establecieron zonas libres de derechos aduaneros, zonas de desarrollo económico y tecnológico, y zonas de desarrollo industrial de alta tecnología. De este modo se configuró un contexto de apertura de múltiples direcciones y estratos que integra el litoral, las orillas del río Yangtzé y el interior del país.

Además de lo anterior, se reestructuró toda la organización gubernamental y se actualizó la legislación correspondiente, para atraer y dar seguridades al capital extranjero. En unos cuantos años la República Popular China pasó de ser una economía basada en la autosuficiencia para su crecimiento, con un intercambio marginal con el exterior, sin recibir inversiones extranjeras, a ser, en el año 2004, el tercer exportador e importador mundial.  China es actualmente, después de los eventos del 11 de septiembre de 2001, el país del mundo que más inversión extranjera recibe, y buena parte de su acelerado crecimiento de los últimos veintiséis años, se debe a la apertura económica que ha venido llevando a cabo.

Pero el proceso continúa. Después de 15 años de esfuerzos, China, a finales de 2001, consiguió formar parte de la Organización Mundial de Comercio ( OMC ), organismo cuyo volumen de comercio representa cerca del 95% del total del planeta. Esta incorporación señala el inicio de una nueva etapa en el proceso de apertura de China al exterior, y la obligará a profundizar en su política de reforma con el fin de cumplir adecuadamente con las normas y procedimientos de la OMC.

La entrada a la OMC supone oportunidades y retos para la economía china. En el largo plazo, la reducción de tarifas arancelarias, y la apertura de sectores domésticos a la inversión extranjera, producirán beneficios económicos para el país.

En el corto plazo, algunos sectores como la agricultura, las telecomunicaciones y el sector bancario, podrán verse perjudicados debido a que perderán la protección a la que han estado cobijados.

La economía.

El gigante oriental, el país más poblado de la tierra con 1.300 millones de habitantes, y el tercero en extensión en el mundo con 9.600.000 km2 después de Rusia y Canadá, muestra al finalizar el año 2003 unos resultados que vale la pena mirar con detenimiento.

La economía creció un 9,1% durante el año, y en el período comprendido entre 1979 y 1997, el producto interno bruto aumentó en promedio 9,86% por año. A la Gran Bretaña le tomó, después de la revolución industrial del siglo XVllI, 57 años para duplicar su producto interno bruto por habitante. China lo está logrando aproximadamente cada diez años. Informaciones preliminares indican que la economía china creció 9,5% en 2004, y se espera que este año (2005) alcance un crecimiento de 8,5%.

La economía China ocupa actualmente el sexto lugar en el mundo después de las de los Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido y Francia. Pero según el Banco Mundial, la economía global de China calculada con base en la paridad de poder de compra ocupa el segundo lugar del planeta.

Un informe reciente de la revista The Economist indica que China será en el futuro un poderoso motor del crecimiento mundial. Tan impresionante se proyecta, que el tamaño de su economía podría superar a la del Japón en unos diez años, y a la de los Estados Unidos en unos veinticinco o treinta años. El mundo será pues muy distinto en el 2030.

El producto interno bruto por habitante alcanzó 1.092 dólares en 2003, y según cifras preliminares 1.267 en 2004. Se espera que antes del 2020 esta cifra  llegue a 3.000 dólares,   para superar al promediar el siglo los 10.000 dólares, con lo cual China se ubicaría en el grupo de países de altos ingresos. El ingreso por habitante, después de efectuar el ajuste por precios (PPP), debe estar hoy en día alrededor de los 5.700 dólares.

Las reservas internacionales alcanzaron al finalizar el año 2003, 403.300 millones de dólares, y al cierre del año pasado (2004), 609.900 millones, con lo cual dispone después de Japón, de las mayores reservas internacionales del mundo.

Durante los últimos 26 años, China se ha distinguido por ser el país que registra uno de los crecimientos más acelerados del planeta, por tener la economía “emergente” que más inversión extranjera absorbe y por contar con un comercio exterior muy dinámico. En 1978, antes de iniciarse el proceso de reforma y apertura el volumen de comercio exterior de China ocupaba el puesto número 32 en el mundo; al finalizar el año 2003 ocupaba el cuarto lugar con un volumen total en el año 2003 de 851.200 millones de dólares (-exportaciones: 438.400 millones e importaciones: 412.800 millones-), es decir, más de 40 veces el volumen alcanzado en 1978 que fue  20.640 millones de dólares. Al terminar el año 2004 China pasó a ser el tercer socio comercial del mundo, superando a Japón pero por detrás de Estados Unidos y Alemania, con exportaciones e importaciones por valor de 1.154.000 millones de dólares, según cifras del Ministerio de Comercio de China. Las exportaciones - 593.400 millones de dólares - crecieron 35,7% con respecto a las obtenidas en el período anterior, y las importaciones alcanzaron durante el año 561.400 millones de dólares. Anticipa The Economist, la renombrada publicación inglesa, que China se convertirá en menos de 10 años en el mayor exportador e importador mundial.

Entre enero de 1979 y abril de 2004 habían sido aprobadas en China 479.605 empresas con capital extranjero, con una inversión total de 521.090 millones de dólares. Solamente en 2003 recibió 53.500 millones como inversión extranjera directa, y el año pasado 60.600 millones de dólares.

Hasta la fecha más de 400 de las 500 empresas más grandes del mundo han hecho inversiones en China, y muchas de ellas han trasladado allí sus sedes regionales.

Además, China está surgiendo como un centro global de manufactura, la “fábrica del mundo” como la llaman algunos, y también de compras para muchas compañías que como IBM, Philips, Motorola y Nokia, para no citar sino unas cuantas, han trasladado allí la manufactura de algunos de sus productos más importantes, o como Wal Mart, el gigante estadounidense, que decidió trasladar su central de compras de Hong Kong a China continental.

Entre los logros más importantes que ha alcanzado China como consecuencia del progreso de los últimos años está la lucha contra la pobreza y el analfabetismo. En 1978 se consideraba que había en el país 250 millones de personas en la pobreza absoluta, es decir, que debían subsistir con menos de un dólar de ingreso diario. Al finalizar el año 2003 esta cifra no superaba los 30 millones. En cuanto al analfabetismo, las cifras también son dramáticas; en 1949, cuando se fundó la República Popular China, el nivel de analfabetos o de semianalfabetos alcanzaba el 80% de la población. Hoy, según el último censo, esa cifra es de 6,72%.

Todo lo anterior nos indica que si China continúa con el crecimiento de los últimos años, la República Popular dispondrá en pocas décadas de una de las economías más grandes del planeta y se convertirá en competidor indiscutible de la hegemonía estadounidense. China será, sin ninguna duda, la gran protagonista del siglo XXI.

Debemos llamar la atención acerca de la emergencia de lo que se denomina como “la Gran China”, término que algunos utilizan para describir las actividades e interacciones entre la China continental, Hong Kong, Macao, Taiwán, y los chinos residentes en el exterior.

Como lo afirma David Shambaugh en su libro “Greater China: The Next Superpower ?”, no es una ilusión suponer que a principios del siglo XXI el producto interno bruto combinado de la Gran China superará al de la Unión Europea y al de los Estados Unidos; que será la región líder del comercio mundial y en posesión de las reservas internacionales más grandes del mundo; que será una fuente de desarrollos de alta tecnología y de avances científicos y médicos; que será la región con la sociedad de consumo más grande del mundo; que dispondrá de un poderoso establecimiento militar; y que podría llegar a formar parte del Grupo de los Nueve (incluyendo a Rusia). Estiman algunos que la Gran China superará al Japón como la fuerza dominante de la región, con Shanghai y Hong Kong actuando como los centros financieros que estimulan el dinamismo de la economía del Asia Oriental.

En el próximo boletín continuará.


La Feria de Cantón

La Feria de Cantón en Guangdong China es la exposición más grande de exportadores de Asia y se celebra dos veces al año en la Provincia de Cantón o Guangdong, en el complejo expositor de Pazhou. En la feria de Cantón participan alrededor de 13.000 fabricantes y expositores de toda China. Comienza el 15 de octubre del presente año. Ver mas información

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